Fiebre en niños ¿Qué puedo hacer?

La fiebre es un motivo habitual de consulta en Atención Primaria y en Urgencias. Es un síntomas que va a acompañar con frecuencia a los pequeños en sus primeros años de vida pero, ¿Cuándo se considera que un niño tiene fiebre? ¿Qué tenemos que hacer? ¿Me debe preocupar? Vamos a resolver las dudas.

¿Qué es la fiebre? ¿Cuándo se considera que un niño tiene fiebre?

La fiebre consiste en la elevación de la temperatura corporal por encima de 38ºC. Cuando la temperatura se encuentra entre 37 y 37.9°C lo llamamos febrícula.

Temperatura normalFebrículaFiebre
Entre 36 y 37ºCEntre 37.1 y 37.9ºC>38ºC
Clasificación de la temperatura corporal

Ésta clasificación nos sirve para cualquier edad. Un niño tiene fiebre a la misma temperatura que tendría fiebre un adulto.

Se trata de una reacción de defensa de nuestro cuerpo frente a una enfermedad. En los niños, lo más frecuente es que sea secundaria a una infección, y en la mayoría de los casos se tratará de una infección por virus.

fiebre
Imagen de Pixabay

¿Por qué se produce la fiebre?

La fiebre es una aliada de nuestro sistema inmunológico (de nuestras defensas). Cuando se detecta una infección, nuestro cuerpo eleva la temperatura para que el microorganismo se encuentre en un «ambiente hostil» (ya que en la temperatura «normal» del cuerpo viviría plácidamente). Además, nuestro cuerpo produce más calor cuando estamos enfermos para activar nuestras defensas y que luchen contra la infección (para que nuestro cuerpo se ponga manos a la obra y pueda responder mejor ante el ataque). Así que, el aumento de temperatura cumple varias funciones.

Por lo tanto, debemos recordar que la fiebre es un síntoma, no una enfermedad. No es malo tener fiebre. Significa que nuestro cuerpo está respondiendo para que nos recuperemos cuanto antes.

¿Cómo afecta la fiebre al cerebro de un niño?

La fiebre por sí sola no causa daño cerebral. No da ceguera ni sordera. Nuestro cerebro está bien protegido, incluso con fiebre de 40ºC. No os preocupéis. La fiebre podría provocar daños a partir de 42ºC (¡cuidado con los golpes de calor!), y esta temperatura no se suele alcanzar por las infecciones, ya que el hipotálamo (que está en nuestro cerebro), realiza un buen control del aumento de temperatura.

¿La fiebre da convulsiones en los niños?

Las crisis febriles son convulsiones que se acompañan de fiebre sin que haya infección del sistema nervioso central (el cerebro no está enfermo). Ocurre en un 3-5% de la población infantil, entre los 6 meses de vida y los 5 años. Muchos de estos niños tienen antecedentes familiares de crisis febriles. No todos los niños que tengan fiebre van a tener convulsiones.

No se sabe muy bien por qué ocurren. Se cree que puede tener que ver un ascenso térmico brusco, un cerebro inmaduro, en un niño con predisposición a padecerlas, y la fiebre no tiene por qué ser elevada para que ocurran. Por suerte, en la mayoría de los casos no se vuelven a repetir. Y el cerebro de estos niños sigue estando igual de sano. 

¿Qué hay que hacer cuando un niño tiene fiebre?

Cuando un niño tiene fiebre, tenemos que observarlo y mimarlo aún más si cabe. Si necesita dormir, lo dejaremos que descanse. Si no tiene mucho apetito, no lo forzaremos para que coma (aunque esto debería ser siempre así). Poco a poco, conforme se vayan recuperando, irá volviendo todo a la normalidad.

Debemos ofrecerle líquidos con frecuencia para mantenerlo bien hidratado (con la fiebre se pierden líquidos).

No se debe abrigar en exceso ni desnudar al niño con fiebre. Al igual que están desaconsejados los baños o duchas con agua fría y los paños húmedos. Lo único que conseguiremos será aumentar el malestar del niño.

Imaginad que os encontráis mal. Estáis en el sofá y sólo queréis estar acurrucaditos y que alguien os abrace y, de repente, os meten en una bañera con un agua que tú notas helada. Es posible que la temperatura superficial baje inmediatamente (que no la temperatura central), pero si antes te encontrabas mal, imaginad después del susto.

¿Y los antitérmicos?

Lo primero que tenemos que tener claro es que, como ya hemos comentado, la fiebre no es una enfermedad y no debemos tratar «el número». Lo que nos preocupa y el motivo por el que damos la medicación es mejorar el estado general del niño.

Esto quiere decir que si tenemos un niño con 39ºC jugando feliz, aunque nos chirríe el asunto, no es necesario darle ningún medicamento.

Sin embargo, si tenemos a un niño con 37.5ºC, tirado en el sofá y sin ganas de nada, sí que deberíamos darle el medicamento para observar que mejore su estado general.

Por lo tanto, a los pediatras, no nos interesa el grado de la fiebre, ni tampoco su descenso tras la toma de los antitérmicos. Nos importa que, cuando damos el medicamento, el niño se encuentre mejor. Eso es lo que nos aporta más información a la hora de clasificar la gravedad de la infección.

¿Qué medicamento podemos dar?

Los antitérmicos que solemos usar en Pediatría son el Ibuprofeno y el Paracetamol. Ambos medicamentos:

  • Han demostrado tener la misma eficacia para tratar el dolor y el malestar de los niños.
  • Suelen bajar la temperatura corporal entre 1 y 1.5ºC. Así que, si la temperatura era muy elevada, puede ser que sigan con fiebre tras su administración.
  • Comienzan a hacer efecto, más o menos, a la media hora de haberlos tomado.
  • Su máximo efecto se obtiene aproximadamente a las dos horas de su ingesta.
  • La dosificación se debe calcular en función del peso del niño (no por la edad).

Paracetamol o Acetaminofeno (Apiretal®, Dolocatil®…):

  • Paracetamol 100mg/ml
  • Dosis: peso x 0.15 (margen terapéutico 0.10-0.15 máximo)

Ejemplo: 10 kg x 0.15 = 1.5 ml cada dosis (margen entre 1 ml y 1.5 ml)

  • Se puede dar cada 4-6 horas
  • Para el dolor y para la fiebre

Existe la presentación de paracetamol vía rectal (supositorios) aunque siempre que sea posible es preferible la vía oral.

Ibuprofeno 20 mg/ml (100 mg/5 ml, Nurofen 20®, Dalsy® naranja)

  • Dosis: peso/3

Ejemplo: 10 kg/3 = 3.3 ml cada dosis

  • Se puede dar cada 6-8 horas
  • Para el dolor, la fiebre y la inflamación
  • A partir de los 3 meses (en ficha técnica). Aunque solemos mandarlo a partir de los 6 meses.

Ibuprofeno 40 mg/ml (200 mg/5 ml, Nurofen 40®, Dalsy® rosa, Apirofeno®40)

  • «El ibuprofeno concentrado»
  • Dosis: peso/6

Ejemplo: 10 kg/6 = 1.6 ml cada dosis

  • Se puede dar cada 6-8 horas
  • Para el dolor, la fiebre y la inflamación
  • A partir de los 3 meses (en ficha técnica). Aunque solemos mandarlo a partir de los 6 meses

¿Se pueden alternar los antitérmicos?

Por regla general no se deben alternar. Elegid el que mejor le venga al peque y darle ese mismo cuando vuelva a tocar si se necesita. No se ha visto que la alternancia de antitérmicos acorte el curso de la infección ni mejore el estado general del niño (si no lo necesita), y sí que se pueden ver aumentadas las reacciones adversas.

¿Eso quiere decir que no se puede dar un medicamento » de rescate» si el niño sigue sin encontrarse bien?

Para nada. Lo que decimos es que no se debe «programar» la alternancia de estos medicamentos, como muchas veces escuchamos. Existe la creencia de que se deben alternar «cada 4 horas uno y a las 4 horas el otro», y esto no es así.

Elegimos el fármaco que prefiramos y volvemos a dar ese, si el niño lo necesita porque su estado general lo requiere, cuando hayan pasado sus horas de intervalo entre dosis. Pero si no han pasado las horas correspondientes para dar el fármaco elegido y el niño vuelve a encontrarse mal, por ejemplo a las 2-3 horas, sí que podemos dar el otro sin problema.

¿Cuándo es peligrosa la fiebre en un niño? Signos de alarma de la fiebre

Un niño con fiebre, con buen estado general, que cuando lo vemos regularcillo le damos su medicamento y vuelve a espabilarse, no es una Urgencia. Debe ser valorado por su pediatra cuando se pueda, pero no es necesario salir corriendo.

Tras examinarlo de arriba abajo, lo más probable es que os digamos que «tiene pinta de virus», llamémoslo catarro, faringitis, amigdalitis vírica o aún no le podemos dar un nombre concreto pero parece vírico.

Os decimos eso porque lo que nos interesa en la exploración, es descartar que pueda haber alguna enfermedad bacteriana, que necesite de tratamiento antibiótico (una mínima parte de las fiebres en niños, pero ahí están y son las que queremos «pillar»). Los virus no se curan con antibiótico.

Cuando hablamos de «signos de alarma», nos referimos a los motivos por los que debéis acudir URGENTE a valorar por el pediatra, ya sea en el centro de salud si os pilla cerca o a Urgencias del Hospital. Éstos son:

  • Cualquier niño o niña menor de 3 meses con fiebre (a excepción de la fiebre por reacción vacunal), debe ser valorado de forma Urgente. Esto es así porque el sistema inmunitario está más inmaduro cuanto más pequeño sea el niño. Y, en menores de 3 meses, hay más riesgo de que la fiebre venga por una infección bacteriana más grave, que requiera iniciar tratamiento antibiótico cuanto antes, o hay más riesgo de que una infección vírica se complique (por ejemplo, las bronquiolitis o las gastroenteritis).
bronquiolitis carta papá
Imagen de Pixabay
  • Petequias. Son manchitas rojas o violáceas que no desaparecen al estirar la piel de alrededor ni al apretar sobre ellas. A veces pueden aparecer algunas puntiformes alrededor de los ojos y de la boca por el vómito o la tos («petequias de esfuerzo»).
petequias
Petequias en la cara de mi hija que, por supuesto, nos dio un buen susto y se llevó su analítica
  • Decaimiento, irritabilidad excesiva, llanto difícil de calmar… A pesar del tratamiento con antitérmicos.
  • Rigidez de cuello.
  • Pérdida de conocimiento o primera convulsión febril.
  • Dificultad para respirar (respira muy rápido, se marcan las costillas o mueve mucho el abdomen, se escuchan ruidos «como silbidos», etc.). Os dejo un vídeo de YouTube donde podéis ver algunos signos de dificultad respiratoria: https://www.youtube.com/watch?v=Jc8w2USNZ3A&list=PLK7fyw8M60kfge6kgTOGkU-PSeVMa4PsP&index=8
  • Vómitos y/o diarrea persistentes o muy abundantes que pueden causar deshidratación (lengua seca, saliva escasa, llanto sin lágrimas, ojos hundidos, etc.).
  • Si orina poco o no orina

Y ¿Cuál es el mejor termómetro para tomar la temperatura en niños? ¿Dónde la medimos?

Y me he dejado para el final esta duda que tantas veces os asalta.

Los termómetros más recomendables son los digitales, midiendo la temperatura axilar.

Lo sé, no son los más cómodos ni los más rápidos. Pero los óticos y los de infrarrojos no son tan fiables, y a veces, nos vuelven más locos a los padres.

Espero que os haya gustado y os sirva de ayuda.
Y ya sabéis,
Paciencia, besos y muchos mimos

Pediatribu

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2 comentarios en “Fiebre en niños ¿Qué puedo hacer?”

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