Bronquiolitis aguda, ¿qué es? ¿qué puedo hacer?

Estamos comenzando a ver varios casos de bronquiolitis en la consulta, por lo que es bueno conocerla para saber reconocer los síntomas y signos que tenemos que observar. ¡Vamos a ello!

¿Qué es la bronquiolitis?

La bronquiolitis es la infección de vías respiratorias inferiores (“moquicos en el pecho”) más frecuente en niños menores de un año. Consiste en un primer episodio de sibilancias (“pitos”) y dificultad respiratoria en un niño menor de 24 meses que previamente tenía síntomas catarrales (tos y mucosidad, con o sin fiebre).

¿Por qué se produce?

Principalmente por virus, en el 70-80% de los casos por el virus respiratorio sincitial (VRS), seguido de otros como el rinovirus (“catarro común”), adenovirus, parainfluenza… e incluso el virus de la gripe puede ser el causante. La mayoría de ellos circulan de forma estacional entre noviembre y febrero, por lo que estamos empezando la temporada en estos momentos. Su periodo de incubación suele ser breve, comenzando con clínica de vías respiratorias altas (catarrillo) y en unos días (entre 1 y 4 días) comienza la clínica de vías bajas (mundialmente conocido como “los mocos que se bajan al pecho”).

¿Qué hacen estos virus?

Pues producen una inflamación aguda, edema y necrosis en los bronquios más pequeños, junto con hipersecreción de moco. Es decir, los conductos más pequeñitos de los pulmones se inflaman y se llenan de agua y moco que ocupan espacio dentro, por lo que el pulmón tiene que trabajar más para mantener el intercambio gaseoso.

Esto no quiere decir que los mocos de la naríz o de la garganta se bajen para abajo. Habitualmente los mocos ni suben ni bajan aunque se emplea esa terminología en la población en general y en ocasiones pecamos también los profesionales para intentar explicarlo. Los mocos del pulmón se producen en el pulmón.

¿Y qué síntomas podemos observar?

El síntoma principal es la tos que suele ser seca, en accesos (repetida, “se engancha”), paroxística (“intensa o fuerte”). La dificultad respiratoria (respiración rápida, marcando las costillas…) va aumentando progresivamente hasta las 24-48 horas para después ir mejorando de forma progresiva. Habitualmente también encontramos abundante mucosidad. La fiebre puede aparecer o no y no indica mayor gravedad del cuadro.

Hay que tener especial cuidado con niños menores de 6 semanas. Importante el lavado de manos de familiares y amigos antes de acercarse a un recién nacido. También si hay antecedentes de prematuridad, bajo peso al nacimiento o con otras enfermedades asociadas, ya que en ellos hay riesgo de mayor gravedad.

Por suerte, la mayoría de casos son leves, pueden ser llevados por vuestro pediatra de Atención Primaria y se resuelven en menos de una semana, aunque la tos puede mantenerse hasta 4 semanas después, así que paciencia.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es clínico, es decir, mediante la anamnesis (lo que nos contais) y la exploración física. No se necesitan más pruebas.

¿Cómo se trata?

Hay que tener claro que los antibióticos no curan la bronquiolitis (ni la gripe, ni los catarros…).

No existe un tratamiento para cortar los síntomas ni erradicar “al bichillo”. El tratamiento consiste en medidas de confort del niño y en educación a los padres para que estén atentos a las señales de alarma.

Podemos ayudarlos realizando lavados nasales con suero fisiológico cuando lo necesiten, sobre todo antes de las tomas (para liberar la vía aérea superior y que puedan comer mejor) y antes del descanso nocturno. No se ha demostrado que los humidificadores sean útiles para mejorar la clínica, por lo que no se suelen recomendar.

También podemos fraccionar las tomas, es decir, ofrecerle el pecho a demanda siempre, si toma biberón darle menos cantidad pero con más frecuencia, respetar su apetito, ofrecer agua de forma frecuente si ya toman alimentación complementaria…

Igualmente ayuda mantenerlos incorporados, incluso durante el descanso nocturno no tumbarlos del todo. Se puede subir la cabecera de la cama poniendo una toalla o una almohada bajo el colchón (no usar almohadas directamente en menores de un año).

El uso de fármacos de forma rutinaria no está justificado. Siempre debe de valorarlo su pediatra.

En resumen…

Si nos encontramos con que nuestro niño tiene una Bronquiolitis lo más importante es la vigilancia estrecha por parte de su pediatra y que los papás sepan identificar los signos de alarma por los que debe consultar rápidamente. Los antibióticos no sirven para nada. Ni los mucolíticos ni los antitusivos ayudan y no están recomendados en niños, y mucho menos en menores de 2 años. Los tos puede durar hasta un mes después, así que paciencia, cuidado y muchos mimos.

Adjunto hoja informativa para padres de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría: https://seup.org/pdf_public/hojas_padres/bronquiolitis.pdf

Pediatribu

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