La fiebre y sus leyendas

La fiebre consiste en la elevación de la temperatura corporal por encima de 38ºC rectal o 37.5ºC axilar.

Se trata de una reacción de defensa de nuestro cuerpo frente a una enfermedad. En los niños lo más frecuente es que sea secundaria a una infección vírica. La fiebre es un síntoma, no una enfermedad. No es buena ni mala. Nuestro cuerpo produce más calor cuando estamos enfermos para que nuestras defensas luchen contra la infección. Pero, ¿Cuántos mitos hay entorno a ella? Vamos a enumerar algunos.

La fiebre alta produce daños en el cerebro

Nuestro cerebro está bien protegido, incluso con fiebre de 40ºC. No os preocupéis. La fiebre podría provocar daños a partir de 42ºC (¡cuidado con los golpes de calor!).

Si sube la temperatura por encima de 39ºC, ¡hay que poner antibiótico!

Pues como se ha mencionado anteriormente, la mayoría de fiebres en nuestros niños son por infecciones víricas y los virus no se curan con antibióticos. Un virus puede dar 40ºC de temperatura. Ese dato no nos ayuda a saber si hay infección vírica o bacteriana.

Si la fiebre sube cada 4 horas, ¡hay que poner antibiótico!

Este dato tampoco nos ayuda a los pediatras a saber si se trata de una infección vírica o bacteriana. Además, la respuesta a antitérmicos puede ser buena o mala sin relación con la causa de la fiebre.

Si tiene fiebre alta puede tener una convulsión

Las crisis febriles son convulsiones que se acompañan de fiebre sin que haya infección del sistema nervioso central (el cerebro no está enfermo). Ocurre en un 3-5% de la población infantil, entre los 6 meses de vida y los 5 años. Muchos de estos niños tienen antecedentes familiares de crisis febriles. No todos los niños que tengan fiebre van a tener convulsiones. No se sabe muy bien por qué ocurren. Se cree que puede tener que ver un ascenso térmico brusco en un cerebro algo inmaduro, en un niño con predisposición a padecerlas, y la fiebre no tiene por qué ser elevada para que ocurran. Por suerte, en la mayoría de los niños no se vuelve a repetir. Y el cerebro de estos niños sigue estando igual de sano. Así que tranquilidad.

Si está caliente es que tiene fiebre

A veces nuestro cuerpo desprende más calor y esto no significa que haya fiebre. Comprobad la temperatura con un termómetro. Ponerle la mano en la frente no es el método más fiable.

Cuando hay fiebre debemos alternar antitérmicos

Para empezar a responder esta cuestión es importante que nos quede claro que la fiebre no necesita tratamiento. Lo que debemos de tratar es el estado general del niño. ¿Qué significa esto? Pues que si tenemos un niño contento y jugando con 38.5ºC no hace falta darle medicación. Si lo vemos que está tirado en el sofá y no puede con su cuerpo, entonces sí que tendríamos que darle algo para que se encontrara mejor.

Dicho esto, no hay evidencias de que la alternancia de antitérmicos para la fiebre mejore el estado general, ni el tiempo de evolución de la enfermedad, y si que se pueden ver potenciados sus efectos adversos. Así que por regla general no se deben alternar. Sentido común, se alternan si se necesitan, no sólo porque el niño tenga fiebre.

Paños de agua fría (o alcohol) y baño con agua templada (fría)

Pues si se baña con agua realmente templada (un baño agradable) se puede hacer, aunque hay estudios que concluyen que no se produce un descenso significativo de la temperatura. Pero un buen baño, con sus juguetes por ejemplo, si a ellos les gusta, no viene mal.

No usar agua fría, compresas de agua fría o alcohol. No sirven para bajar la temperatura y los niños se encuentran mal al usar estas medidas.

Entonces, ¿cuáles son los signos de alarma de un niño con fiebre?

Los motivos para consultar urgente cuando un niño tiene fiebre son:

  • Bebé menor de 3 meses.
  • Petequias (lesiones en la piel rojas que no desaparecen cuando las presionamos).
  • Niño adormilado, decaído, quejoso o irritable.
  • Primera convulsión.
  • Dolor de cabeza intenso y vómitos.
  • Si respira con dificultad.

Cuando la fiebre se acompaña de alguno de los puntos anteriores es muy importante que ese niño sea valorado cuanto antes.

En resumen…

La elevación de la temperatura facilita la acción de las defensas del organismo frente a los microorganismos que producen las infecciones. Es una aliada de nuestro sistema inmunitario. No es una enfermedad.

No hay que tenerle miedo a la fiebre pero es muy importante conocer los signos de alarma que nos deben preocupar de verdad (y olvidarnos de los mitos).

No se recomienda la alternancia de antitérmicos (Ibuprofeno, Paracetamol, Metamizol) para tratar la fiebre. Hay que tratar el estado general del niño, no su temperatura.

Así que paciencia y muchos mimos.

Las noches se hacen muy largas cuando no os vemos tranquilos, soñando, felices y sanos.

Pediatribu

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