traumatismo craneoencefálico

Traumatismo craneoencefálico

Los golpes en la cabeza, también llamados traumatismos craneoencefálicos, son muy frecuentes en los niños. En la mayoría de las ocasiones, estos traumatismos son leves y no van a tener complicaciones, pero se estima que hasta un 10% pueden llegar a sufrir un traumatismo craneal no banal, por lo que es muy importante reconocerlos para consultar y estar atentos a los signos de alarma que pueden aparecer.

¿Qué es un traumatismo craneoencefálico?

Un traumatismo craneoencefálico, es un golpe en la cabeza, con la posibilidad de que exista lesión en el cerebro o en cualquiera de las estructuras que lo protegen (cráneo, músculos, vasos…).

Como hemos comentado anteriormente, la mayoría de los traumatismos suelen ser leves, pero, incluso en los leves, los niños pueden estar asustados durante las horas siguientes, no recordar lo sucedido, pueden tener dolor de cabeza o vómitos.

No en todos los traumatismos craneoencefálicos hay que ir corriendo a Urgencias. En general, cuando ocurre, lo primero que tenemos que hacer es investigar lo sucedido. Cómo ha sido el golpe, si ha habido llanto inmediato tras el mismo, lo que ha ocurrido después… Todos estos datos son muy importantes y os los preguntaremos cuando veamos al peque.

Además, podéis darle un analgésico si el niño presenta dolor. Lo de que puede enmascarar la clínica es un mito, y explorar a un niño que se encuentra mal (con dolor, fiebre…) es más incómodo.

También suele ser útil la aplicación de frío en la zona del golpe, durante varios minutos. La aplicación de stick o geles de árnica, no es urgente ni ha demostrado que mejoren demasiado el dolor o la inflamación, pero mal no va a hacer y pueden aliviar el dolor (físico o psicológico) sobre todo si lo tenemos en el frigorífico.

¿Cómo saber si un golpe en la cabeza es grave?

En general, debéis consultar siempre que os preocupe, veáis algo raro o se trate de un niño pequeño. Mucho cuidado con las caídas desde el cambiador, la trona, el carro… Siempre vigilados y bien sujetos para intentar evitar el susto.

cambiador
Imagen de Pixabay

El riesgo para presentar lesión intracraneal, es mayor cuanto más pequeño sea el niño, sobre todo si éste tiene menos de un año.

Además, hay que poner especial atención a los traumatismos producidos por un mecanismo de alta energía (caída de una altura mayor de 1 metro, accidente de tráfico, bicicleta, patinete o patines, golpe con un objeto contundente…). Por eso, es súper importante acostumbrarlos a usar el casco desde pequeñitos, cuando comienzan a realizar actividades con ruedas.

traumatismo craneoencefálico casco
Imagen de Pixabay

También hay que valorar la extensión de la lesión. Es decir, su tamaño. Y la zona donde ha ocurrido el golpe. Al contrario de lo que la gente piensa, los golpes en la frente suelen ser más leves (aunque más llamativos porque se ve el chichón) ya que el hueso frontal es bastante duro, siendo más débiles los huesos parietales, temporales o el occipital (a los lados o detrás de la cabeza).

Por eso, si os preocupa, consultad. Que un golpe en la cabeza es un motivo de peso.

¿Qué valora el pediatra tras un traumatismo craneoencefálico?

Los pediatras os vamos a preguntar los datos del golpe, cómo ha sido, si ha llorado después o ha perdido el conocimiento, si ha tenido vómitos… Es decir, haremos una anamnesis detallada de lo sucedido, para poder clasificar el golpe según el riesgo de que pueda haber lesión intracraneal.

Esto es importante para establecer la vigilancia estrecha las siguientes horas, aunque el niño o niña se encuentre asintomático en el momento de la consulta.

Después, pasaremos a la exploración física detallada: tocando la zona del golpe, viendo si hay hematomas (morados) en la cabeza, sangrado por los oídos o nariz, si es un bebé, palparemos la fontanela… Y haremos una exploración neurológica para comprobar que todo está correcto en ese momento.

Normalmente, no hacen falta exploraciones complementarias (más pruebas). La radiografía no suele ser de mucha utilidad porque si sospechamos que pueda haber alguna lesión, lo que nos va a dar más información, es el TAC (escáner).

Si con todo esto, llegamos a la conclusión de que hay un bajo riesgo de lesión, os podréis ir a casa con las recomendaciones siguientes:

Recomendaciones tras un traumatismo craneal:

  • Hay que estar atentos a cualquier signo que nos parezca «raro» durante las 24 horas siguientes al golpe, manteniendo al peque vigilado por un adulto responsable y procurando un ambiente tranquilo.
  • Si el niño tiene sueño (frecuente tras un golpe en la cabeza), se puede dormir, despertándolo cada 3-4 horas para comprobar sus reacciones.
  • Si ha vomitado, tras dos horas del último vómito, se pueden ofrecer líquidos y dieta blanda de forma progresiva.
  • A las 24 horas del golpe, se puede volver «a la vida normal».
  • Se puede dar ibuprofeno o paracetamol a las dosis habituales, para el dolor o el malestar.

beso en la frente
Imagen de Pixabay

¿Qué signos requieren nueva valoración Urgente?

  • Si vuelven a aparecer vómitos.
  • Si el dolor de cabeza va a más o es muy intenso, que no cede con analgesia habitual.
  • Si notáis confusión, aturdimiento, irritabilidad o dificultar para despertarlo, si se había dormido.
  • Si aparecen movimientos anormales, debilidad u hormigueo, dificultad para hablar o caminar, no ve bien…
  • Salida de líquido o sangre por los oídos o la nariz.
  • O cualquier síntoma que os preocupe o que os parezca extraño. Ya sabéis que sois quienes mejor conocéis a vuestros hijos e hijas. Así que si veis algo raro, no es ninguna tontería preguntar.

Aquí os dejo la hoja de resumen para padres del traumatismo craneoencefálico, de la Sociedad Española de Urgencias pediátricas (SEUP).

https://seup.org/pdf_public/pub/hojas_padres/tce.pdf

Un golpe en la cabeza nos genera mucha angustia y preocupación a los padres, porque, intuitivamente, nuestras entrañas saben que puede (o podría) ser grave. Pero, lo más importante es mantener la calma para poder evaluar lo ocurrido y actuar en consecuencia. Además, somos su lecho de paz y, si nuestros pequeños perciben nuestro miedo y angustia, ellos también lo sufrirán.

Así que, sobre todo en los golpes leves, tranquilidad, observación y mimos a tope.

Imagen de Pixabay

Y, como siempre, mucha paciencia.

Pediatribu

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