Sudamina o miliaria

La sudamina, miliaria o “borradura”, es una alteración de la piel que se produce con mucha frecuencia en verano por el calor y la sudoración, aunque también puede ocurrir en invierno si hay un abrigo excesivo o un ambiente demasiado caluroso. Se da sobre todo en niños, más frecuente cuanto más pequeños son, pero también puede ocurrir en adultos.

Ocurre cuando los conductos del sudor “se taponan” u obstruyen, apareciendo en la piel una dermatitis con lesiones milimétricas (como cabezas de alfiler) vesiculosas (transparentes, llamada miliaria cristalina), pápulas eritematosas (rojas, o milliaria rubra) o pustulosas (blancas, también llamada miliaria pustulosa o profunda), en general aparecen agrupadas, y sobre todo en zonas cubiertas por ropa o en pliegues (axilas, ingles, cuello, pecho, espalda…), donde hay más sudoración.

No suele acompañarse de más síntomas, salvo ocasionalmente picor (prurito) de la zona donde están las lesiones.

¿Cómo podemos prevenirla (y tratarla)?

Los consejos para su prevención también sirven para mejorar las lesiones, ya que se basan en evitar el calor y la excesiva sudoración.

  • No abrigar en exceso (es un mito que los niños necesiten más abrigo que los adultos porque tienen más frío).
  • Utilizar ropa holgada, preferiblemente con tejidos que transpiren como el algodón. Evitar los tejidos sintéticos.
  • Si lleva pañal, cambiarlo con frecuencia y airear la zona (también para la prevención y el tratamiento de la dermatitis del pañal).
  • Y si es posible… ¡Ropa fuera!
  • Mantener un ambiente fresquito y aireado.
  • Mantener la piel limpia y seca. Baños con agua fresquita (o templada), de esos que suelen apetecer en las épocas de calor.
  • Evitar el uso de cremas espesas o productos como el talco en polvo, que pueden favorecer la obstrucción de los conductos de las glándulas del sudor (sudorípadas).

A veces es necesario el empleo de algún producto que refresque la piel y calme el picor, como alguna loción con calamina, avena u óxido de zinc. Sobre todo productos de texturas ligeras (y si están fresquitos, ¡mejor que mejor!).

En general, con lo comentado anteriormente mejoran y no es necesario hacer nada más. Son lesiones benignas, transitorias y no contagiosas, por lo que con el tiempo su tendencia es a la desaparición si mantenemos la piel fresca, incluso sin aplicar nada.

De todas formas, si tenéis dudas o las lesiones empeoran a pesar de las recomendaciones previas, no está de más consultar con vuestro pediatra que es quien mejor os puede ayudar. En casos complicados podemos aplicar alguna cremita con corticoide, pero no suele ser necesario habitualmente.

Y ya sabéis

Paciencia, besos y muchos mimos

Pediatribu

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