Dormir con nuestro bebé de forma segura

Llevo varios días queriendo hablar de un tema que está siendo bastante controvertido en la actualidad, tanto para las sociedades científicas como para la población en general: EL COLECHO.

¿Y qué es el colecho?

Pues consiste en compartir la cama de los adultos durante los períodos de sueño, generalmente los padres con los hijos (se puede hacer toda la noche o a ratos).

En nuestro país, al igual que en otros lugares, es una práctica que está aumentando en los últimos años, y seguramente esté más extendida de lo que se cuenta, ya que muchos padres no dicen que duermen con sus hijos por el miedo al “qué dirán” y al sentimiento de culpabilidad que se les crea al pensar que lo que están haciendo está mal.

En otros países Europeos hay menos tabúes al respecto, y conocemos sus cifras de colecho en menores de 3 meses, como Alemania con un 23%, Austria con un 30% o Suecia con un 65%.  Estas cifras han ido aumentando en los últimos años, posiblemente por la campaña de promoción para el fomento de la lactancia materna, por lo que es fácil deducir que hay una estrecha relación entre colecho y lactancia materna.

Colecho y SMSL (Síndrome de Muerte Súbita del Lactante)

El SMSL es la muerte repentina e inexplicable de un niño menor de un año de edad. Hay quién lo llama “muerte en la cuna” porque en muchos casos los bebés son encontrados muertos en sus cunas.

Para empezar, comentar que la mayoría de estudios publicados sobre la relación del SMSL y el colecho no son para nada rigurosos, no tienen en cuenta factores externos (por ejemplo características y hábitos de los padres) y no tienen un grupo control. Pero hay una cosa que sí tenemos clara: que la lactancia materna es un factor protector frente al SMSL, y dado que el colecho favorece la lactancia materna, no es tan disparatado pensar que su práctica, realizándose con las condiciones adecuadas, sea beneficiosa.

Si nos basamos en los estudios disponibles, no existe evidencia suficiente para valorar el riesgo beneficio del colecho en bebés alimentados con lactancia materna (hacen falta más y mejores estudios).

En muchas regiones donde el colecho está muy extendido (como Japón, Hong Kong y Nueva Zelanda, por ejemplo) las tasas de SMSL son muy bajas. Esto nos lleva a pensar en el resto de factores o condiciones que puedan aumentar su incidencia.

Pero todavía muchas sociedades como la Asociación Americana de Pediatría o el grupo para el estudio y prevención del SMSL de la Asociación Española de Pediatría, desaconsejan su práctica. Sin embargo, en 2013 la IHAN-España (Iniciativa para la humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia de la Organización mundial de la salud y UNICEF), emitió un comunicado manifestando que el colecho era decisión de los padres. Los profesionales de la Salud debemos informar debidamente para que se haga con garantías y en las mejores condiciones, asesorando y compartiendo las situaciones de riesgo a evitar.

¿Qué factores podemos modificar para evitar el SMSL?

Hay varias cosas que podemos hacer:

  • Dar lactancia materna exclusiva, si es posible, hasta los 6 meses de vida.
  • Evitar poner al bebé boca abajo (decúbito prono) has los 6 meses (una vez que aprenden a voltearse, si les gusta estar boca abajo, va a ser muy difícil que consigamos darles la vuelta, así que no os obsesionéis). Lo más recomendable y seguro es dormir boca arriba (decúbito supino) pero cuando el bebé esté despierto se puede poner boca abajo con vigilancia (de ahí la frase “dormir boca arriba y jugar boca abajo”).
  • Desaconsejar el tabaquismo de los padres y no permitir que  nadie fume cerca del niño (¡desaconsejado el colecho si uno o ambos padres fuman!).
  • Evitar el consumo de alcohol, drogas u otras sustancias o medicamentos, así como situaciones de cansancio extremo (¡no hacer colecho!).
  • Evitar superficies blandas y no planas. No usar almohadas o cojines.
  • Dormir en la misma habitación que los padres, si las circunstancias logísticas lo permiten, al menos hasta los 6 meses.
  • El uso del chupete también parece ejercer un factor protector (pero si vuestro hijo no quiere chupete, que le vamos a hacer, no pasa nada).
  • No hacer colecho con personas que no sean los padres (ni con hermanos).
  • Evitar el colecho si existe obesidad mórbida en alguno de los progenitores.

Mi opinión personal y experiencia…

Mi opinión al respecto, dejando de lado un poco la ciencia, es que cada familia tiene que organizarse y hacer lo que mejor les parezca y con lo que se sientan más seguros. Si os apetece dormir con vuestro bebé o es lo más cómodo para vosotros ¡adelante! (siempre que se sigan las recomendaciones anteriores). Si os sentís más cómodos teniéndolo en la cuna, ¡perfecto también! La opción intermedia son las nuevas cunas de colecho, que permiten pegar la cuna a la cama de los papás, sin necesidad de compartir el espacio, ni las sábanas o mantas. Si esta opción es la que más se os adapta, ¡pues fantástico!

A mi me daba mucho miedo el colecho. Me daba miedo darme la vuelta y aplastarla, taparle la cabeza con la manta sin querer, que mi marido se moviera sin darse cuenta y le diera, etc. Así que no quería hacerlo y ponía a mi hija en la mini-cuna al principio de la noche. Pero cuando le daba la siguiente toma, se despertaba en cuanto la intentaba dejar y tenía que empezar de nuevo, darle el pecho, que se durmiera otra vez… hasta que lo conseguía ¡Estaba cansadísima! Mi marido me animaba a dejarla con nosotros en la cama, que estaríamos atentos y no iba a pasar nada (muchas gracias por todo, mi vida). Así que al final se empezó a quedar con nosotros en la cama a partir de esta toma: le daba el pecho acostada de lado y se dormía plácidamente. Y poco a poco, le fui cogiendo el gusto y lo hacíamos así desde el principio de la noche… y para mí es lo mejor que pude hacer y con mi incorporación al trabajo igual. Descanso más, porque no tengo que levantarme mil veces, y cojo el sueño muy rápido con ella al lado, notando su respiración.

Dicen que los niños que duermen con los padres se despiertan más fácilmente (mi hija con 10 meses se despierta unas 2-5 veces, o hay días que alguna más), por lo que acortan la fase de sueño profundo (lo que puede ser protector frente al SMSL, faltan estudios). Tienen cerca el calor y el pecho materno, por lo que no lloran tanto y se enganchan con más facilidad y frecuencia (importante sobre todo al principio para el establecimiento de la lactancia, con el aumento en la producción de prolactina), y la madre se duerme con más facilidad por el efecto de la oxitocina (¡benditas hormonas de la lactancia!). Tengo la sensación de que gracias a que sigo dando el pecho puedo llevar este ritmo de sueño, porque el poco tiempo que duermo me resulta reparador, aunque sí que es verdad que hay días que vas un poco zombi. Pero si me pongo a pensar en mi época de guardias, con un ritmo de sueño similar, me tiraba por lo menos dos días para recuperarme, y sin embargo ahora se lleva bien. Quizás la finalidad tampoco es la misma, y el ver a nuestros hijos durmiendo plácidamente o echándote la mejor de sus sonrisas a las 4 de la madrugada o cantando a las 3, hace que se pase cualquier pena.

Y sí queréis hacer colecho y decirlo abiertamente, seguro que vais a recibir críticas de que sí se va a acostumbrar o de si es una locura. Pero bueno, lo mismo van a criticar si a los dos años están en la cuna, si le dais pecho a los 18 meses, si duerme en otra habitación a los 6 meses, si lo lleváis en brazos o lo porteáis, si juega en el suelo, si grita en los centros comerciales… Es muy fácil criticar, sin saber los motivos por los que esa persona hace algo diferente a lo que entra en nuestras ideas preconcebidas. Yo cuando me dicen algo les digo que quiero que se acostumbre, porque a mí me encanta hacerlo… y seguro que en unos meses o años hay muchas cosas que no puedo hacer con ella, por lo que os debe dar un poco igual la gente y disfrutar con lo que os salga del corazón (¡batalla de besitos y achuchones mientras podamos!).

Si el año que viene decido pasarla a su cama o a su habitación, ya veremos como lo hacemos mi marido y yo, intentando que sea lo mejor para todos. Pero por ahora no me lo planteo porque para mí es la mejor opción y disfruto de tenerla a mi lado cada momento del día que puedo, y de la noche…

Pediatribu

2 Pensamientos

  1. Muchas gracias por tu comentarios… Nosotros tenemos un bebé de 18 meses y sigue tomando pecho y hacemos colecho desde que nació y es verdad que tienes que escuchar muchos comentarios como los que acabas de hacer. Lo mejor es que lo bueno y lo malo lo sufrimos los padres, así que cada uno haga lo que mejor le venga. Yo estoy encantada con el colecho a pesar de ir zombie muchos días a trabajar. Es un disfrute! Gracias

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