¡Nuestro primer año!

Enseguida mi hija va a cumplir su primer año de vida y quería compartir con vosotros esta gran celebración.

Una mañana como cualquier otra comencé a notar bien tempranito que tenía ganas de vernos pronto y conforme fue pasando el día lo iba notando más y más… y ya por la noche decidimos ir al Hospital para ver si pronto la cogeríamos entre nuestros brazos. Recuerdo que por el camino yo estaba hecha un “manojo de nervios” como se dice por aquí. En realidad no tenía miedo del parto ni del dolor, sólo quería hacerlo bien y que ella sufriera lo menos posible… y seguir haciéndolo bien después. Le dije a mi marido: “nos vamos dos pero volvemos tres”, y aunque sabíamos que ese momento iba a cambiar nuestras vidas, no nos imaginábamos cómo ni cuanto.

Y es que hace ya casi un año que ni la conocía y hoy no puedo concebir nuestra vida sin ella.

Este año ha sido maravilloso y difícil, lleno de alegrías y momentos de frustración, repleto de hormonas, llantos y risas, pero sobre todo de mucho amor. El papá y yo hemos descubierto una forma de amar que antes ni sabíamos que existía, entre nosotros y hacia nuestra princesa. Cuando estaba dentro de mí sabíamos que la queríamos y la querríamos muchísimo, pero cuando la vimos por primera vez nos enamoramos. Y ese sentimiento ha ido creciendo con ella día a día.

Pero no todo han sido fiestas. Es verdad que tener un hijo es un sacrificio con mucho cansancio, llantos inconsolables (esos cólicos del lactante malévolos), noches sin dormir (aún no sabemos lo que es dormir 4 horas seguidas), etc… Pero a mí no se me hace duro todo esto, y aunque a veces me cabreo conmigo misma y lo pago con los de alrededor, lo que me parece un sacrificio mayor es tener que irme a trabajar cada mañana (aunque me encante mi trabajo) y dejarla en casa sin mi. Sin saber si me echará de menos o si me necesitará en unas horas, si comenzará a decir alguna palabra o a caminar y yo no estaré a su lado… ¡Ese es el verdadero sacrificio! Porque creo que la conciliación laboral no es real. Y eso que yo tengo suerte y estuve con ella hasta casi los 6 meses. Pero no es suficiente en muchos casos (hay mamás que si estarán preparadas o lo necesiten pero hay otras que no).

Este año mi pequeña exploradora ha hecho muchos avances a todos los niveles. Mi bebé ya está enorme y ya no me necesita para muchas cosas. Ya se entretiene sola, mantiene conversaciones en su idioma con todo el que esté dispuesto a escucharla, gatea como una loca por toda la casa y se hace sus propios recorridos de obstáculos… pero siempre vigilando que estemos cerca de ella. Por eso no me cansaré de decir que hay que aprovechar cada minutos con ellos porque van quemando etapas a una velocidad increíble y para nada es malcriar achucharlos, tomarlos, dormir con ellos, etc. Porque cada día nos van dando pistas de que son un poquito más independientes que ayer… pero menos que mañana.

Papá y yo sólo queremos desearte un primer cumpleaños estupendo a nuestro lado, y decirte que estamos muy orgullosos de ti, que tenerte a nuestro lado con tus guiños, tus cabreos, tus canciones y bailes, tus carcajadas… nos hace sentirnos las personas más afortunadas del universo.

¡Feliz cumpleaños, nuestra princesa guerrera!

Pediatribu

P.D: ¡¡¡hemos conseguido 365 días de lactancia materna!!! No me gusta escuchar por ahí que los pediatras no apoyamos la lactancia materna.

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