La llegada del hermanito/a

Conforme va avanzando el embarazo estoy sintiendo la necesidad de abrir el corazón y contaros un poquito más de mi. No todo es sencillo. No está siendo fácil llevar un embarazo teniendo una niña que va a cumplir 3 años, llena de energía e ilusión. Querer estar para ella al 100% pero saber que muchas veces no llego a estar a la altura. Te fallan las fuerzas. Estás agotada, nauseosa, con molestias… Y no sólo soy madre. También soy una mujer soñadora, con una mente llena de proyectos que me cuesta llegar a cumplir. Soy Pediatra, apasionada de los niños y con muchísimas ganas de acompañar a sus padres en este camino. Soy esposa, hija, hermana, tía, amiga… Escritora cuando puedo. Soy tantas cosas que muchas veces siento que la vida no me da para tanto.

Cómo muchos de vosotros. Estamos encerrados en este mundo de rutina que no nos deja ver más allá. No podemos sentarnos a pensar en lo que sentimos. Porque sentir es de débiles. Y no hay ocasión que valga para mirar en nuestro interior y descubrir qué deseamos hacer con el tiempo que se nos ha dado.

Hoy os quiero hablar un poco de mis sentimientos acerca de la llegada del nuevo miembro de nuestra pequeña familia: el amado y deseado hermanito o hermanita (no hemos querido saber el sexo, en principio será sorpresa en el parto). Y sé que algunas cosas que os voy a contar no son políticamente correctas para nuestra sociedad. Porque una mujer embarazada debe estar plena y feliz de cara al mundo siempre. Pero por dentro hay miles de cosas que nos preocupan y no se hablan. Hay sensaciones que te guardas por miedo al qué pensarán. Pero eso va a pasarnos en todo. Todo el mundo tiene su opinión sobre tu embarazo, tu lactancia, tus hijos, tu crianza… Pero es TUYA. No dejes que otros la vivan por ti. Siéntela, disfrútala, súfrela… Y seamos conscientes de que otra persona puede pensar distinto y podemos apoyarla igual y hacerla sentir más fuerte sólo escuchando sin juzgar. Ayudando si nos lo pide o acompañando si sólo necesita consuelo.

Para mi este embarazo está siendo muy distinto al primero. Y no hablo de síntomas. Si no a nivel emocional. Por un sencillo y complejo motivo: tengo una hija maravillosa y tengo miedo. Cuando ella estaba dentro de mi pensaba que al nacer nos cambiaría la vida: éramos dos y seríamos tres. También tuve miedo, pero era diferente. Y nunca podría haber imaginado cuanto bien iba a hacernos su llegada. A pesar de las noches en vela, de las rabietas, de vivir el “mi niña no me come” como madre, de aguantar críticas sobre lo que queríamos para ella… Su energía, su risa, su vida misma, su “mami” o “papi”, hacen que todo merezca la pena.

¿Y por qué ahora vuelvo a tener miedo? Vivir un embarazo como Pediatra es un poco diferente. Ves cosas infrecuentes pero que existen. Sabes que hoy estás y mañana puede ser que no. Que a veces hay complicaciones. Y quiero que mi hijo/a nazca bien, como toda madre, pero también quiero estar bien yo, porque tengo mucho y sólo puedo dar gracias por ello. Por la familia tan maravillosa que estamos creando.

Además está ella. Y el miedo a no saber cómo organizar la situación. A que pueda sentirse desplazada y no entienda qué está pasando. A irme al hospital y dejarla en casa un par de días (aún no ha dormido sin nosotros).  A los celos. A que no sepa cuál es su lugar.

Sé que son miedos que todos/as tenemos, aunque no se digan. Y que todos tendremos que reubicarnos y encontrar nuestro lugar cuando llegue el pequeño o la pequeña. Pero me sorprendo muchas veces pensando en ello con un nudo en el pecho.

A pesar de lo que os cuento estoy feliz y deseando ver como se desarrollan los acontecimientos. Como se quieren y se pelean. Cómo pasan los días, meses y años. Mi mente y mi corazón también están llenos de pensamientos positivos. De escenas maravillosas con las que lidiar. De intentar aprender cada día a su lado. Porque son maestros de vida si nos dejamos llevar, y yo estoy dispuesta a que me lleve la corriente donde y cómo sea. A descubrir su mundo y a que cambien el mío.

Somos humanos. Y sentir no sólo nos está permitido, debería ser una obligación. Y quiero transmitir a mis hijos toda esta pasión por la vida, por ilusionarse, por ser ellos/as mismos y por amar todo lo que puedan. Sobre todo a amar.

Siento el rollo y espero ayudar a quien pueda sentirse culpable por tener sentimientos negativos durante su maternidad. No todo es blanco o negro. No estás solo/a. La culpa no es buena compañera de nuestro camino como padres. Hay que dejarla atrás y quererse mucho.

Así que paciencia, besos y muchos mimos.

Pediatribu