humo fumadores

Los niños son fumadores pasivos

Pues sí, como bien dice el título de esta entrada, nuestros niños son fumadores pasivos. Y además, no pueden evitar serlo si los exponemos a ambientes con humo. Ellos no deciden a dónde van, ni pueden cambiar de lugar si no les convence o no se encuentran cómodos donde los hemos llevado. ¿Qué consecuencias tiene el humo del tabaco en los pequeños? ¿Podemos hacer algo para evitarles esta exposición?

¿Qué les ocurre a los fumadores pasivos?

Los fumadores pasivos pueden tener las mismas enfermedades y problemas relacionados con el tabaco que aquellas personas que fuman.

En los niños se traduce en más riesgo de infecciones respiratorias, catarros, otitis medias, neumonías, asma… Hay más riesgo de que un niño expuesto al humo del tabaco, presente asma y, éstos, suelen presentar crisis con mayor frecuencia y gravedad.

Sí, hay niños no expuestos que tienen asma e infecciones respiratorias. Por supuesto. Pero eso no justifica que se deba fumar delante de ellos.

Un cigarrillo presenta más de 4000 sustancias químicas, muchas de ellas cancerígenas. Pueden provocar cáncer de diversos tipos y aumentan el riesgo de problemas del corazón (como los infartos), diabetes tipo 2… Y esto puede ocurrir tanto en los fumadores activos como pasivos. Así que, aunque no sean enfermedades habituales de la infancia, debemos tenerlas en mente. Por el futuro de nuestros peques y por el nuestro propio también.

no fumar
Imagen de pixabay

Además, los adolescentes que han visto a sus familiares consumir tabaco, tienen más riesgo de convertirse en fumadores en la edad adulta (incluso en la adolescencia pueden comenzar a fumar).

No me cansaré de decirlo. Los niños siguen nuestro ejemplo. Van a aprender más de nuestras acciones que de nuestras palabras. Por mucho que les digamos que el tabaco es malo, en su mente no van a concebir que lo sea. ¿Cómo va a ser tan malo cuando papá, mamá o los abuelos fuman? ¿Es que ellos van a atentar contra su propia salud?

fumadores adolescentes
Imagen de Pixabay

El caso más extremo de fumadores pasivos, es el de los bebés intraútero durante la gestación. Estos pequeñines no tienen escapatoria. No pueden evitar el humo ni los tóxicos del tabaco.

Fumar durante la gestación aumenta el riesgo de abortos espontáneos y de partos antes de tiempo. Éstos bebés tienen, con más frecuencia, bajo peso al nacimiento y se puede ver afectado su desarrollo cerebral posterior.

Además es un factor de riesgo muy importante que puede incrementar el riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL).

¿Qué podemos hacer?

En relación a la preparación al embarazo, siempre que se pueda, plantearse dejar de fumar antes de quedarse embarazada. Suele ser un momento muy motivador para conseguirlo. Esta recomendación no es sólo para la futura mamá, sino que se hace extensible a todo aquel que vaya a tener contacto con ese bebé.

Si no se ha logrado durante el embarazo, reducir todo lo posible el número de cigarrillos al día. Y muy importante no retomar el hábito cuando el bebé ya ha nacido.

También debemos:

  • Evitar fumar en casa. Si hay algún fumador, no sirve con fumar por la ventana. Se debe salir al exterior y cerrar bien la puerta para evitar contaminar el espacio. No sirve tampoco fumar en otra habitación. Las partículas se quedan en el ambiente. Si se va a coger a un bebé, es preferible cambiarse de ropa porque las partículas del tabaco impregnan los tejidos y los peques las respiran.
  • Recordarlo también fuera de casa. Es decir, en casa de familiares o amigos que fumen también están expuestos. No montarlos en coches de fumadores.
  • El colecho estaría contraindicado cuando alguno de los padres fuma.

Escoger siempre ambientes libres de humo es elegir salud para toda la familia.

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