¡Por un susto se me cortó la leche!

Entre la gente se sigue pensando que tras un susto, disgusto o situación estresante, se puede perder la lactancia materna. Pero, ¿qué hay de cierto en esto? ¿Es real que una mamá deje de producir por el estrés? Vamos a dar unas pinceladas sobre este tema.

¿Qué hormonas “trabajan” en la lactancia?

Pues de manera muy sencilla hay dos hormonas principales que se encargan del adecuado funcionamiento de la lactancia materna:

  • Prolactina: es la hormona más importante. La secreción basal de esta hormona tiene un ritmo circadiano (ciclo diario en relación con el día y la noche) con incremento nocturno. De ahí la importancia de mantener las tomas nocturnas (si hay que suplementar con fórmula en algunas tomas, mejor que no sea en las de la noche) para conseguir una producción de leche adecuada. Tras el parto, el estímulo más potente para la liberación de prolactina es la succión. No se ve influenciada por emociones, y no disminuye en situaciones estresantes.
  • Oxitocina: la “hormona del amor”. Se encarga de la “salida de la leche” y se puede segregar por estímulos emocionales, sonoros o visuales (escuchar al bebé, su llanto, verlo en una foto, etc.). A esta hormona sí que le afectan el estrés y la ansiedad. Las “hormonas del estrés” (adrenalina, cortisol, ACTH) inhiben la respuesta de la oxitocina.

¿Esto que quiere decir?

Que ante una situación de estrés (susto, disgusto, frustración…), una mamá lactante sigue teniendo la misma leche (no se corta, ni se queda sin ella, ni desaparece), pero ésta no puede salir a traves del pezón porque la oxitocina está inhiniba.

¿Esta situación es para siempre, una vez que ocurre?

Para nada. Se soluciona relajándose para que bajen las hormonas del estrés y dejen actuar de nuevo a la oxitocina. Es una situación pasajera, no se disminuye la producción de leche (eso lo realiza la prolactina y no se ve influída), y que haya ocurrido no significa que no se pueda amamantar de forma satisfactoria, ni en ese momento ni en adelante.

Si nos encontramos ante una situación estresante y no conseguimos que nos salga leche, hay que intentar evadirse, centrarse en el pequeño ser que tenemos entre nuestros brazos, respirar hondo… En ocasiones un masaje en la espalda puede venir bien.

Lo ideal es retirarse a un sitio tranquilo con el bebé, para poder concentrarse en escucharlo, olerlo, hablarle y acariciarlo…

Si el problema está en la extracción de leche, podemos ayudarnos de estímulos emocionales, como oler su peluche o su ropita, ver su foto o un vídeo…

Igualmente en el estrés inimaginable que se debe sentir en el ingreso de un hijx, tanto por prematuridad o por otra circunstancia que nos impida amamantarlo directamente. Es muy importante pensar en ellxs, el contacto (piel con piel en cuanto se pueda, increíblemente sanador para los papás y para el bebé), verlos, olerlos… sentirlos con nosotros aunque no podamos tenerlos a nuestro lado en ese momento. Mucho ánimo y fuerza para todos los que estéis en esta situación tan difícil.

Paciencia, besos y muchos mimos.

Pediatribu

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