Síndrome de Muerte Súbita del Lactante

El Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) se define como la muerte de un bebé lactante, menor de un año de edad, de forma súbita, inesperada e inexplicada tras una historia clínica detallada, la investigación del lugar de la muerte y la autopsia del niño o niña. La máxima incidencia, es decir, la edad a la que más ocurre, es a los 2-3 meses de edad. Siendo poco frecuente después de los 6 meses. Se desconoce el origen o la causa por la que ocurre. Se estudian factores genéticos, infecciosos, inmunológicos, ambientales…  pero no está muy claro su mecanismo principal.

Es una situación trágica, que deja sin palabras, sin respuestas, sin sentidos…

Por eso es tan importante conocer las recomendaciones que podemos seguir y que han demostrado, desde que comenzamos con las campañas preventivas, que disminuyen los casos, por lo que es súper valioso que sigamos difundiendo esta información y que llegue a todo el mundo.

Las 3 recomendaciones más importantes para la prevención del SMSL son:

  1. Evitar que los niños duerman boca abajo hasta los 6 meses de edad. Cuando ellos aprende a voltearse no hay que obsesionarse pero, antes de esto, la posición en la que debemos colocar a los niños para dormir siempre es boca arriba, con la cabeza ladeada. Y este es el principal factor de riesgo modificable, ya que la posición en prono o boca abajo se asocia fuertemente con el SMSL. El decúbito lateral o la posición de lado, también presenta un riesgo mayor que boca arriba, y además, la posición de lado es inestable y el bebé podría acabar boca abajo sin darnos cuenta. Así que la posición más segura para poner a dormir a nuestros hijos es el decúbito supino o boca arriba. Cuando el bebé está despierto, podemos ponerlo boca abajo con supervisión. De ahí la frase de «dormir boca arriba y jugar boca abajo», para que la musculatura de su espalda comience a coger fuerza de forma progresiva. Además, es importante que vayamos cambiando el apoyo de la cabecita sobre la cuna para evitar la plagiocefalia postural. Y llevarlo en brazos o portearlo (pincha aquí para ver la entrada de porteo seguro) todo lo que necesitemos (nosotros o el bebé). No se va a acostumbrar a los brazos, los necesitan. Y seamos sinceros, a nosotros nos encanta tenerlos pegaditos.
  2. Recomendar la lactancia materna a demanda. La lactancia materna es factor protector para el SMSL, como de otras tantas cosas, por lo que debemos intentar promocionarla, apoyarla, animar y acompañar a las mamás, para que consigan dar el pecho todo lo que deseen, sobre todo los 6 primeros meses de vida.
  3. Desaconsejar el tabaquismo en los padres, sobre todo de la madre, durante la gestación y después del nacimiento. No dejar que nadie fume cerca del bebé, ni lo tome en brazos tras haber fumado. En los padres fumadores no se aconseja que compartan la cama con el bebé.

Otras recomendaciones que debemos tener en cuenta en la prevención del SMSL son:

  • Llevar un adecuado seguimiento del embarazo y del período perinatal. Acompañar a la madre en el posparto, cosa que muchas veces no se hace. Por lo que animo a todas las mamás que podáis, que os rodeéis de una red de apoyo lo más sólida posible, donde podáis compartir vuestras experiencias y consultar las dudas que os puedan surgir. El apoyo, el sentirse escuchado y no juzgado, siempre es positivo.
  • Cohabitación. Compartir habitación con los padres hasta el año de vida .
  • El colecho. Este punto es conflictivo y seguro que podéis escuchar posturas a favor y en contra a vuestro alrededor y también en la opinión de los profesionales sanitarios. Pero tenéis que tener claro que la decisión de la práctica del colecho  corresponde única y exclusivamente a los padres. Los profesionales sanitarios solo debemos asesorar sobre la práctica segura del mismo, si los padres lo desean, basándonos en la evidencia científica disponible. Además, el colecho ha demostrado que mejora las tasas de lactancia materna, por lo que nadie debe meterse en vuestra casa, mucho menos en vuestra cama, ni deciros como debéis dormir. Solo la familia debe decidir la forma de descanso que mejor se adapte a sus necesidades. Pero sí se debe desaconsejar que los bebés compartan cama con personas que consuman tabaco, alcohol, drogas o ciertos medicamentos, además de cuando hay un cansancio extremo o con personas distintas a los padres. Os dejo el enlace a la entrada sobre colecho que escribí tras el nacimiento de mi primera hija.
  • Evitar el consumo de alcohol y drogas, durante el embarazo y posteriormente. Y si se consumen, como hemos dicho, no compartir cama con el lactante.
  • Uso de colchón firme, que mantenga la forma. No se recomienda acostar al niño en superficies blandas.
  • Evitar que haya accesorios sueltos en la cuna o en la cama. Nada de mantas, sábanas o edredones que no se puedan ajustar. No es aconsejable el uso de cojines, ni siquiera los antivuelco, ya que un bebé que duerme boca arriba no se va a volcar hacia ningún lado. Ni tampoco almohadas para prevenir la plagiocefalia. La vamos a evitar con cambios de la cabeza de lado mientras duerme, poniéndolo boca abajo cuando está despierto (que además favorece su desarrollo psicomotor), y llevándolo mucho en brazos o portearlo. También evitar dejar otros objetos en las superficies de descanso, como peluches, y evitar colgantes al cuello de los niños (más importante de lo que parece!! Riesgo de asfixia!!).
  • No se recomienda el uso de asientos de coche para dormir fuera del coche. Los cucos o las hamaquitas que mantienen una posición similar, no son adecuadas para mantener un sueño seguro.
  • Evitar el arropamiento excesivo y el sobrecalentamiento. Los bebés no necesitan 2 mantas más que nosotros. Que los veamos pequeños o frágiles no significa que estén más seguros porque los abriguemos más. Hay que usar el sentido común y poner más o menos la misma ropa que llevemos nosotros. Además intentar evitar que el bebé pueda cubrir su cabeza con la ropa de cama, remetiendo bien todo y cubriendo solo hasta su pecho.
  • Usar el chupete a la hora de dormir, hasta el año, parece ejercer un efecto protector. Pero el chupete no es obligatorio. Además, si vamos a dar lactancia materna, intentar retrasar su introducción hasta el mes de vida, cuando la lactancia estará bien establecida y no haya riesgo de confusión tetina-pezón. Ahora, si el niño no quiere el chupete, no forzarlo, ni volver a introducírselo en la boca si lo suelta una vez que se haya dormido. No intentéis engañar al bebé para que coja el chupete, ni lo mojéis en sustancias dulces para ello. Si no lo quiere no pasa nada. Nosotros intentamos que la mayor cogiera el chupete y probamos con toda la gama que había en el mercado, pero nada. Con la pequeña ni lo intentamos. Como cambian las cosas del primer hijo al segundo…

No dejéis de compartir estas recomendaciones con todas las mamás que esperan o que ya tienen un bebé en casa. Podéis salvar vidas.

Paciencia, besos y muchos mimos.

Pediatribu

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