Nuestro destete

El otro día me despedí de la lactancia con mi hija mayor. Sí, sé que ya hace meses que terminó, pero aún no había tenido tiempo de valorar su recorrido ni de darme cuenta de su final.

Así es la maternidad. Todo pasa volando. Sin darnos tiempo a valorar el regalo del presente.

Hace 5 meses que tenemos a la hermanita en nuestras vidas. Es maravilloso y agotador, y no se parece en nada a lo que tenía pensado que iba a ser esta época para vosotras, mis princesas guerreras. Pero el covid-19 no tiene miramientos para nadie. Así que aquí estamos, y lo llevamos como mejor podemos y sabemos.

Durante el embarazo, ya fuimos intentando que la tetita formara menos parte de tu vida. ¡Aunque no lo conseguimos del todo! He de reconocer que, a pesar de la agitación por amamantamiento que a veces se apoderaba de mí, yo tampoco quería que se acabara.

Y entre unas cosas y otras, llegó tu hermana. Y te hiciste mayor de repente… Y te hicimos grande en un instante.

Compartimos algunos días sueltos durante un par de meses vuestras tetitas. La lactancia en tándem tiene tiene cosas maravillosas. El ver a tus dos hijas rodeándote a la vez, disfrutando las tres… Tres corazones que ha albergado mi cuerpo, y dos de ellos ya independientes sobre mí… No sé explicar  lo importante que me hizo sentir. De repente era algo grande en este mundo donde perece que somos insignificantes, pequeños… solitarios.

Pero poco a poco iba espaciándose ese momento. A veces tu pedías pero te convencía con otra cosa o te lo cambiaba por otro momento. A veces yo me mordía la lengua porque me moría de ganas de tenerte en mi pecho, pero sabía que tenía que ser consecuente con las decisiones.

Y así llegó la última vez. No sé cuándo ni cómo, porque no creía que fuera a ser la última.

Y me sorprende, me entristece y me enorgullece ver lo mucho que has crecido. Así somos las mamás. Así son las hormonas tras el parto. Un batiburrillo de emociones, sentimientos y sensaciones que te estallan en el pecho y que muchas veces no sabes expresar con palabras. Cómo tú dirías: “estamos loquitas”.

Por todo esto la única forma que tuve para despedirme fue darte las gracias. Gracias por ser y estar a mi lado. Gracias por enseñarme tanto. Gracias por estos 3 años y 3 o 4 meses de lactancia maravillosa.

Gracias, gracias y mil veces más gracias, porque aunque en ocasiones no quieras compartir juguetes con la hermana, o te enfades cuando lleva ropa que tu llevaste de bebé, le has dejado a ella lo más importante: la tetita de mamá. No me extraña que tu hermana te observe con esos ojos de admiración y amor.

Gracias por ser mi hija, la de tu papi, y la hermanita mayor más increíble que existe.

Te queremos infinito… Y más cerca.

Pediatribu

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