Porteo seguro

Cada vez se está empleando más el porteo para transportar a nuestros bebés. Hace unos años ver a un adulto paseando con su bebé sujetado a su cuerpo con un pañuelo nos parecía algo extraño y poco adecuado. Por suerte, en los últimos años este pensamiento está cambiando y nos hemos dado cuenta de los innumerables beneficios que puede tener tanto para el niño porteado como para el adulto porteador. Así que porteo sí, por supuesto, pero debe de ser ergonómico y hacerlo de forma segura.

Voy a hablaros de generalidades, de beneficios y de mi humilde experiencia, ya que considero que hay grandes profesionales muy formados en el tema y que os pueden ayudar para dudas o cosas más concretas, como corrección de las posturas, la elección del mejor portabebés para vosotros… cuestiones que son difíciles de responder de manera virtual y que requieren de un profesional que pueda atenderos en persona y valorar cada caso de forma individual.

¿Qué es el porteo ergonómico?

Es el porteo (transportar al bebé sobre nosotros) que respeta la anatomía y la fisiología del niño y del adulto, es decir, que favorece una postura adecuada para el desarollo del bebé, además de proteger la postura, musculatura y articulaciones del adulto porteador (incluso mejora la higiene postural). Debe de ser cómodo para ambos. El bebé debe ir bien sujeto, con la espalda en forma de “C” y las piernas abiertas en posición de ranita o de “M”.

¿Qué beneficios tiene el porteo ergonómico?

Para el bebé:

  • Aumenta el contacto físico con el cuidador. Esto crea una mayor sensación de seguridad, se sienten más tranquilos y con menos estrés.
  • Potencia el apego seguro. Los bebés necesitan tener una (o varias) figuras de apego, personas que se encarguen de sus cuidados tanto físicos como emocionales las 24 horas del día. Que tengan una presencia estable y una respuesta sensible ante sus necesidades.
  • Disminuye el llanto. Los bebés porteados lloran menos.
  • Mejora la calidad del sueño. Un bebé tranquilo que se siente seguro se duerme más fácilmente y el sueño es más reparador.
  • Mayor bienestar físico: regulan mejor la temperatura, consumen menos oxígeno, sincronizan la respiración, etc.
  • Favorece la expulsión de gases, deposiciones y alivia el reflujo, gracias al bienestar que sienten y a la postura fisiológica.
  • Previene de la plagiocefalia postural, ya que el niño no pasa muchas horas tumbado sobre una superficie más o menos firme.
  • Protege el desarrollo de la espalda y de las caderas (posición en “C” de la espalda y en “M” de las piernas).
  • Favorece la lactancia materna. A mayor contacto, mayor presencia de oxitocina y prolactina (hormonas de la lactancia). Además, el ir cerca del pecho fomenta la succión a demanda.

Para el adulto:

  • Aumento de la autonomía y de la movilidad. Al tener ambos brazos disponibles, el porteador puede seguir desempeñando muchas actividades sin dejar de atender al bebé y ofreciéndole la seguridad de su cuerpo. Además se eliminan las barreras arquitectónicas que podemos encontrar llevándolos en carrito: aceras, obras, escaleras, transporte público…
  • Favorece la lactancia materna, tanto desde el punto de vista del bebé como del de la madre.
  • Menor prevalencia de depresión postparto. El contacto y la lactancia favorecen el equilibrio emocional de la mamá, dentro de la locura hormonal del postparto.
  • Higiene postural del adulto. El porteo ergonómico debe asegurar una postura adecuada y cómoda también para el adulto. Si el porteo se inicia con el recién nacido se puede realizar durante mucho tiempo, y la musculatura se irá adaptando progresivamente al aumento de peso del pequeño y al aumento de su movilidad. Cuando se empieza a portear con el bebé más mayor hay que tener más cuidado, empezar poco a poco, con periodos de tiempo cada vez mayores y con un portabebés adecuado al peso del niño y sencillo de ajustar.

Prevención de accidentes en el porteo

El porteo también debe de practicarse de forma segura, minimizando los riesgos de accidente. Para realizar un porteo seguro debemos de tener en cuenta las siguientes normas básicas:

  • Vigilar la postura del bebé. Se debe colocar en la postura descrita anteriormente y en posición vertical. Vigilar que respire bien. La cara del niño tiene que estar siempre visible y tiene que estar a una altura adecuada para que podamos darle besos en su cabeza. Si va dormido, la cabecita debe de ir sujeta de forma suave pero firme contra el cuerpo del adulto. La barbilla separada del esternón. El adulto tiene que estar atento.
  • El portabebé debe ir tenso, con un buen apoyo en la espalda.
  • La región abdominal del niño debe ir en contacto con el cuerpo del adulto. Barriga con barriga o pecho. Nunca debe ir el bebé dando la espalda al porteador. De esta forma no se puede vigilar la cara del bebé y no se respeta el adecuado desarrollo de su espalda ni de sus caderas, ya que no se puede realizar el correcto apoyo en el cuerpo del adulto. El bebé/niño debe ir siempre dando la cara al adulto, nunca mirando hacia el mundo.
  • No usar el porteo dentro de un vehículo.
  • Se debe tener en cuenta el peso y la edad a la hora de elegirlos bien.
  • No usarlos si hay riesgo de caídas o si se van a realizar actividades que puedan asociar peligro. Por ejemplo, cocinar (riesgo de quemaduras), en zonas deslizantes, patinar, montar en bici, montar a caballo, escalar…

Mi experiencia

Me encantó llevar a mi pequeña encima y reconozco que lo hice menos de lo que me hubiera gustado. Muchas veces guiada por voces equivocadas que decían que sería más cómodo que durmiera en su carrito o que iba demasiado apretada ahí dentro y no podía moverse. ¡Cosas de primerizas! A veces nos dejamos llevar.

Cuando la peque era muy pequeña yo me apañaba muy bien con el pañuelo. Para mí era muy cómodo hacer el preanudado (lo aprendí con vídeos de youtube) y meter a mi hija después. Teníamos una mochila que se supone que se podía usar desde recién nacido, pero yo no llegué a apañarme mucho. Aunque a mi marido le encantaba llevarla ahí. De más mayor siempre usé la bandolera y a la cadera. Sólo alguna vez he porteado en la espalda y poco tiempo, así que no puedo comentar mucho sobre esto.

Creo que para elección del portabebés más adecuado y para usarlo de forma correcta si tenéis dudas, la mejor opción es consultarlo con un profesional que os asesore bien.

El porteo es una experiencia maravillosa para los papás y para el bebé. Yo siempre lo recomiendo cuando hay cólicos del lactante, o molestias gastrointestinales en los pequeñajos porque según mi experiencia personal y profesional va genial. Además, es una manera estupenda de conseguir potenciar el vínculo con otras personas, sobre todo con el papá.

Así que no dudéis en probarlo y en dejaros llevar por vuestro instinto. Abrazadlos mucho, llevadlos en brazos, portear, no dejarlos llorar… El tiempo vuela y en seguida caminarán sólos y querrán más independencia, así ¡qué nos quiten lo bailao!

Pediatribu

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