otitis nadador

Otitis de las piscinas

La otitis externa, es también conocida como otitis de las piscinas o del nadador, porque suele aumentar su incidencia en verano, coincidiendo con los baños en la playa o en la piscina típicos de la época. Vamos a contar un poco sobre ella.

¿Qué es la otitis externa?

La otitis externa consiste en una inflamación del conducto auditivo externo (la parte del oído que conecta el exterior con la membrana timpánica). A veces, incluso puede apreciarse esa inflamación a nivel del pabellón auricular o extenderse hacia la membrana timpánica.

El principal síntoma que aparece es el dolor de oído (otalgia), a veces muy intenso o desproporcionado, que aumenta por la noche. Al mover la oreja, al presionar sobre ella (signo del trago), o al masticar, puede aumentar la sensación dolorosa.

El dolor suele ser en un lado (unilateral), pero hasta un 10% pueden ser bilaterales (de los dos oídos).

Los síntomas aparecen de forma súbita. A veces el dolor se acompaña también de picor (prurito), sensación de pérdida de audición, inflamación de la oreja, secreción (otorrea), adenopatías (ganglios que aumentan su tamaño) e incluso fiebre.

La causa más frecuente de otitis externa es una infección bacteriana aguda, normalmente producida por gérmenes que habitualmente viven en nuestra piel.

oreja otitis

¿Por qué ocurren las otitis externas?

Esta infección se suele producir por alguna alteración el epitelio (la piel) del canal auditivo, lo que permite la invasión de estas bacterias causantes de las otitis externas.

El aumento de humedad en la zona del canal auditivo, por ejemplo por los baños en playa o piscina, la natación, la temperatura ambiental elevada o el exceso de sudoración, pueden contribuir a su aparición. De ahí el nombre de otitis «del nadador» o «de las piscinas».

Otros factores que pueden afectar sería el tener un conducto auditivo estrecho o largo, el uso de bastoncillos o auriculares (de los que se meten en la oreja), el agua contaminada o algunas enfermedades dermatológicas, por ejemplo.

En países de clima templado, como es el caso de España, suelen ser más frecuentes en verano, por el calor, la humedad, y el uso del agua para combatirlos.

¿Cómo se diagnostica la otitis externa?

El diagnóstico es clínico. Es decir, mediante la historia que nos contáis (dolor de aparición brusca en las últimas horas o días y otros síntomas acompañantes) y la exploración física, a través de la otoscopia para visualizar el conducto auditivo y la membrana timpánica, llegamos al diagnóstico.

En la mayoría de ocasiones, con esto nos valdrá para establecer el diagnóstico y comenzar con el tratamiento.

otoscopia
Otoscopia

¿Cómo se tratan las otitis externas?

El tratamiento de elección, en la mayoría de los casos, será el antibiótico tópico (en gotas óticas) que se aplicará directamente dentro del conducto auditivo externo. A veces, se pautará una combinación de gotas de antibiótico + corticoide.

Otra medida muy importante será la del control del dolor mediante analgésicos orales, generalmente ibuprofeno o paracetamol, y evitar la entrada de agua en el oído durante el tratamiento, que suele durar 7 días.

En las primeras 48-72 horas tras el inicio del antibiótico, se suele notar la mejoría, si se está cumpliendo bien el tratamiento. Si no hay mejoría en 2-3 días, se debe consultar para nueva valoración.

En ciertas ocasiones es necesario el uso de otros tratamientos, como el uso de antibioterapia oral.

¿Cómo se ponen las gotas en los oídos?

Seguid las indicaciones de vuestro pediatra, quien os dirá cuantas veces al día, cuantos días y como administrarlas de forma adecuada.

Como indicaciones generales, se inclinará la cabeza hacia el brazo opuesto o se recostará sobre la oreja sana. Se echan las gotas suficientes como para llenar el conducto (hasta que vemos el líquido), que suelen ser unas 4-6 gotas, dependiendo de la forma del conducto y de la inflamación que haya. Tendrán que mantener esta posición unos 5 minutos (si se puede un poco más mejor). Si no aguantan 15-20 minutos recostados, se puede poner una bolita de algodón durante este tiempo y después quitarla, para asegurarnos de que las gotas han tenido el tiempo suficiente «para hacer su trabajo».

Posición para poner las gotas. Mejor tumbados, ¿no?

¿Hay alguna forma de prevenir las otitis externas?

Importantísimo, intentar mantener el oído seco tras el baño o la ducha, inclinando la cabeza hacia ambos lados para que pueda salir el agua, secar la parte de fuera o, incluso, usar el secador en niños propensos a las otitis externas.

A veces puede ser de ayuda el uso de tapones (de cera o de silicona) y del gorro de natación (tapando la oreja). A

Por supuesto, evitar introducir bastoncitos u otros objetos que puedan dañar la piel del oído y «ponérselo fácil» a las bacterias que allí viven.

En los últimos años, también se están comercializando productos que absorben el exceso de humedad del conducto auditivo y podrían usarse como medida preventiva. Consultad siempre antes de usarlos con vuestro farmacéutico de confianza o con vuestro pediatra.

Y hasta aquí el tema otitis del nadador.

Como siempre, ya sabéis que paciencia, besos y muchos mimos.

Pediatribu

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