Soy pediatra. No trabajo como… lo SOY. Forma parte de mi SER y de MI VIDA.
Y, al igual que yo, otros muchos compañeros que ayer, hoy y mañana, estarán de huelga.
No es una decisión fácil. Os puedo asegurar que ningún médico quiere dejar de pasar consulta, retrasar revisiones, aplazar pruebas… Nos duele. Porque sabemos lo que hay detrás… Porque, la mayoría de nosotros, tenemos muchísima vocación por lo que hacemos y, quizás, por eso no nos habíamos coordinado ni plantado hasta ahora.
Pero esta huelga es porque queremos poder seguir cuidando bien. Pero también cuidarnos, porque estamos al límite. No podemos más.
En un momento nos llamásteis héroes y simplemente hacíamos lo que buenamente podíamos. Muchos compañeros, sobre todo de urgencias, UCI… Viven con un estrés postraumático que es difícil de explicar. Yo he sufrido la muerte de familiares de mis pacientes, sobre todo abuelos, pero también padres y madres. Y no es fácil digerir tanto dolor.
¿Y qué pinta el Estatuto Marco ? Pues es la norma que regula nuestras condiciones de trabajo. Y ahora mismo, esas condiciones no nos permiten ejercer la medicina con la calidad, la seguridad y la humanidad que se merecen nuestros pacientes. Y tampoco nos protege como trabajadores.
Muchos médicos vivimos con:
– Jornadas que se alargan más allá de lo razonable.
– Guardias sin descanso de 24 horas (o más), con una enorme responsabilidad.
– Plantillas insuficientes que nos obligan a atender más pacientes de los que sería deseable.
No pedimos privilegios.
Pedimos algo muy básico: poder hacer bien nuestro trabajo sin agotarnos.
Porque un médico exhausto no puede ofrecer su mejor versión.
Porque la seguridad del paciente también depende de que, quien le atiende, esté descansado y en unas condiciones adecuadas.
Porque si no mejoramos esto, cada vez más profesionales se marcharán (hay muchísima fuga de médicos)… y eso afecta directamente a la atención que recibís.
Esta huelga no es contra los pacientes. Es por los pacientes. Es para proteger una sanidad pública fuerte, accesible y de calidad.
Es para que vuestros hijos sigan teniendo pediatras disponibles. Para que cuando entréis en una consulta o tengáis una urgencia o emergencia, encontréis a un profesional que puede escucharos con calma, pensar con claridad y decidir con seguridad.
Yo quiero seguir acompañando a las familias, viendo crecer a los niños, celebrando buenas noticias y sosteniendo las difíciles.
Pero para eso, también necesitamos que el sistema nos cuide.
Sé que es difícil pero gracias por intentar entenderlo.



